Taller literario y gramatical

Las energías que se han liberado del proceso de formar el cuerpo ahora despiertan al mundo subjetivo de las emociones: asombro, lástima, alegría, ternura y tristeza.

La literatura de cada una de las culturas contiene fábulas que muestran las características animales del hombre. Las imágenes que hallamos en esa literatura hablan a las mentes de los niños permitiendoles formar sus propias imágenes internas, de manera que no se tenga que moralizar con ellos.


La dinámica escolar transcurre entre la clase principal (matemáticas y lenguaje) y las clases de música, manualidades,
diseño de formas, pintura y además entre colores, imágenes, cantos, lanas y juegos.


Taller artístico

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La palabra del maestro plena de imágenes cultiva el pensamiento creativo y llega directamente al corazón del niño que anhela lo bello en este período.


Fundación Inti Huasi “Casa del Sol” | Pedagogía Waldorf Bogotá

Jardín de Infantes

Niños de edades comprendidas entre los 3 y 6 años acompañados de dos maestras,
bajo un entorno familiar donde desarrollan su confianza en el mundo y en sí mismos.


Las fuerzas formativas continúan su descenso empiezan a manifestarse en brazos, manos, piernas y pies. El tronco se alarga formando el talle, comienzan a destacarse los músculos, las articulaciones son más pronunciadas, se observan más esbeltos porque las costillas cambian de posición, la columna vertebral recibe la curvatura en forma de S, el cuello se alarga y se refuerza, la frente se aplana. Entra en la etapa de la imaginación pictórica y al finalizar hay una separación entre su yo y el mundo, sobreviene cierta apatía, pierden confianza en sí mismos entra un gran movimiento a nivel físico y anímico.

En esta etapa el juego se halla en la cúspide del infatigable juego creador, su actividad corresponde al afán del hacer y la alegría de crear. Alrededor de los 6 años al niño le encanta sentarse a hablar y hacer planes para los juegos, tienen un objetivo, determinan reglas de juego. Ahora empieza el despertar de la voluntad dirigida modificándose la relación con el mundo exterior, que se expresa a través de un juego con propósito o metas.

La fantasía se ha interiorizado y el niño tiene ahora la capacidad de crear imágenes sacadas de la memoria. En esta fase es necesario que el niño intensifique su voluntad, antes que necesite las fuerzas constructivas para el aprendizaje escolar. Las fuerzas formativas han culminado su tarea, ya no se ocupan de la maduración y estabilización estructural del cuerpo, se hallan a disposición del proceso de aprendizaje, se liberan las facultades para la representación, la memoria, la imaginación e inteligencia. Se ha alcanzado la madurez para la escuela.


La vivencia rítmica y viva de lo cotidiano, de los ciclos del año, la convivencia y el ejemplo de las maestras en su quehacer diario
ayudan a los niños a orientarse en el espacio y en el tiempo dando lugar así
a un sentimiento de seguridad que perdurará el resto de su vida.