Fundación Inti Huasi “Casa del Sol” | Pedagogía Waldorf Bogotá

Jardín de Infantes

Niños de edades comprendidas entre los 3 y 6 años acompañados de dos maestras,
bajo un entorno familiar donde desarrollan su confianza en el mundo y en sí mismos.


Las fuerzas formativas continúan su descenso empiezan a manifestarse en brazos, manos, piernas y pies. El tronco se alarga formando el talle, comienzan a destacarse los músculos, las articulaciones son más pronunciadas, se observan más esbeltos porque las costillas cambian de posición, la columna vertebral recibe la curvatura en forma de S, el cuello se alarga y se refuerza, la frente se aplana. Entra en la etapa de la imaginación pictórica y al finalizar hay una separación entre su yo y el mundo, sobreviene cierta apatía, pierden confianza en sí mismos entra un gran movimiento a nivel físico y anímico.

En esta etapa el juego se halla en la cúspide del infatigable juego creador, su actividad corresponde al afán del hacer y la alegría de crear. Alrededor de los 6 años al niño le encanta sentarse a hablar y hacer planes para los juegos, tienen un objetivo, determinan reglas de juego. Ahora empieza el despertar de la voluntad dirigida modificándose la relación con el mundo exterior, que se expresa a través de un juego con propósito o metas.

La fantasía se ha interiorizado y el niño tiene ahora la capacidad de crear imágenes sacadas de la memoria. En esta fase es necesario que el niño intensifique su voluntad, antes que necesite las fuerzas constructivas para el aprendizaje escolar. Las fuerzas formativas han culminado su tarea, ya no se ocupan de la maduración y estabilización estructural del cuerpo, se hallan a disposición del proceso de aprendizaje, se liberan las facultades para la representación, la memoria, la imaginación e inteligencia. Se ha alcanzado la madurez para la escuela.


La vivencia rítmica y viva de lo cotidiano, de los ciclos del año, la convivencia y el ejemplo de las maestras en su quehacer diario
ayudan a los niños a orientarse en el espacio y en el tiempo dando lugar así
a un sentimiento de seguridad que perdurará el resto de su vida.


Fundación Inti Huasi “Casa del Sol” | Pedagogía Waldorf Bogotá

Maternal

En los primeros años de vida, los desarrollos físico, emocional y cognitivo
se encuentran unidos sutilmente y de manera compleja.


Poco después del nacimiento el bebé comienza a alzar su cabeza y una vez que ha desarrollado suficientemente la musculatura para mantener la cabeza en su posición erguida comienza a moverse a través del espacio. Primero se “arrastra” sobre el suelo, pero pronto eleva las rodillas bajo su cuerpo, los brazos se levantan y comienza a gatear. A cada logro conseguido en el proceso del movimiento le sigue otro nuevo. Paso a paso el niño aprende a elevarse en contra de la fuerza de la gravedad y manteniéndose en equilibrio, camina sobre sus dos piernas. La alegría de un niño que da solo sus primeros pasos es inolvidable.

En el desarrollo de la capacidad lingüística se conforma la fina musculatura de los órganos de fonación y de la mímica de forma que queden bien adaptados para permitir la comunicación. El aprendizaje del lenguaje no solamente conlleva un solo cambio en la organización física, sino que también lleva a una diferenciación en la vida anímica del niño. El lenguaje empleado en el entorno de un niño tiene una importancia decisiva sobre el desarrollo del mundo de sus sentimientos.

Para el tercer año aparecen las primeras frases se empieza a ver el niño aparte del mundo, no integrándolo como era antes, es aquí cuando se desarrollan los primeros destellos de pensamiento, se cierran las fontanelas, todo lo quiere hacer “yo solo.” Cuando comienza a tener conciencia de sí mismo hace conciencia del “yo” y se denomina “yo” a sí mismo.


El aula de maternal es un lugar acogedor, una suerte de segundo hogar para el niño. Es un espacio armónico que proporciona
momentos para el juego simbólico, momentos para actividades artísticas y momentos para el reposo.